miércoles, 13 de febrero de 2013

SdeH 80 La caridad como forma de gobierno.

Internet está inundado: La Madre Teresa, Ted Turner, Las Iglesias, Amado Carrillo, Carlos Slim, las esposas de los primeros mandatarios, Cáritas, Lolita Ayala, los teletones, el Fonca, Presidentes, Dictadores...han sido y son las estrellas del momento.
Las personalidades de primera plana en estos días son los filántropos, sean princesas, religiosas, magnates de telecomunicaciones (extranjeros o autóctonos) y hasta narcotraficantes.
La caridad está de moda; noble preocuparse por los desheredados fruto de esta Sociedad neoliberal primermundista de individualismos, competitiva y generadora acelerada de pobreza material - la espiritual no le incumbe. La caridad, antítesis social de este sistema económico, se convierte, en forma esquizoide, en acto alabado. que no sería necesario en una sociedad justa, equitativa. Caridad en lugar de justicia. Sociedad de despojo lícito para, posteriormente, ejercer la caridad sobre aquellos previamente desposeídos.
Cualquier dudoso currículum de prohombre empresarial - ya se trate de vendedor de armas, energéticos, influencias, indulgencias o narcotráfico - se limpia de inmediato con el ejercicio de actividades filantrópicas. Filantropía que todo lo purifica. La caridad como válvula de escape para el mantenimiento del estatuquo.
El humanismo deviene asistencialismo y su fruto, caridad. Ya no hay seres humanos; solo consumidores; el que no consume no interesa. El dilema hamletiano del ser o no ser, se transforma en el tener o no tener; “los que menos son” (preocupación de filósofos subversivos), dejan su paso a “los que menos tienen” como objeto dilecto de los afanes caritativos. De “los que mas necesitan” mejor no nos ocupamos dado que la historia reciente del país nos demuestra que - contra lo que pudiera creerse - éstos son generalmente “los que mas tienen”.
Y la filantropía, según Pedro Miguel genera “la industria del lavado de conciencias” y una teoría del asistencialismo auspiciada y administrada por organismos cupulares de la mas diversa índole que toman la estafeta abandonada por los gobiernos aspirantes a ser adelgazados organismos neoliberales, dado que para estos no hay mas resultado social ideal que la estratificación en dos grupos, el de winners y losers (ganadores y perdedores) en el mas puro estilo estadounidense y la idea central de estos nuevos neo-liberales - hasta ayer ogros filantrópicos - es que los pobres son un lastre para sus países: la idea no es eliminar la pobreza sino a los pobres.
Como contraparte, estos organismos - religiosos, empresariales y privados; operación deducible de impuestos - comparten - según el propio Miguel - “la misión global de consolar a los jodidos con oraciones, patas de pollo y máquinas de coser, a cambio de que acepten que su condición no es una contingencia sino una fatalidad. La caridad – subsidio, otorga carta de legitimidad a la inequidad del sistema vigente en la jungla neoliberal.
Pero en nuestros lares latinoamericanos, el panorama adopta perfiles un tanto diferentes: la senda de los Gobiernos empeñados en la sublimación neoliberal está sembrada de pobres (la mayoría de la población) de los que no puede prescindir fácilmente (a menos de quedarse sin país). La caridad elevada a la categoría de política de gobierno. Los pobres locales son indispensables, imprescindibles podría decirse: dan razón de ser al Gobierno, ¿cómo actuaría un Gobierno de un país tercermundista donde la ciudadanía gozara de buen nivel económico y de independencia? La pobreza da sentido a los programas gubernamentales menos cuestionados - ¿quién se opone a la caridad? - . En esencia, no se trata de erradicar la pobreza (esto sonaría a teología de la liberación) sino mas bien de administrarla. De que no desaparezca. El que deja de ser pobre pierde interés para el sistema de caridad; el que puede ser independiente se torna exigente y molesto: es en resumen, un competidor.
En los países latinoamericanos de Sociedades inequitativas a perpetuidad, la limosna siempre ha sido una forma de ejercicio del gasto presupuestal, desde los Virreyes, pasando por candidatos a puestos de elección popular, mandatarios de Gobiernos republicanos y dictadores de la mas diversa laya, que han sido siempre abrumados por eternos peticionarios recurrentes de un amplio catálogo de expectativas de limosna. La filantropía, el mecenazgo y el patrocinio siempre han sido las formas de dar razón de ser a las cúpulas redentoras de especies de existencia precaria, ya sean de pobres, étnicas, culturales, artísticas o de cualquier otro género.
¿Qué vamos a hacer con los pobres?: pregunta insistentemente reiterada por el Nigromante, Julieta Campos, intelectuales y funcionarios de Gobierno. Nada, les contestaríamos; simplemente administrarlos, para que no se tornen independientes e iracundos. Crear un neoliberalismo a la latinoamericana en el que los Gobiernos demuestren su eficiencia y competitividad en eso: en el fomentar la riqueza de unos pocos y en el administrar la pobreza generalizada, necesaria y ajena. En resumen, la caridad elevada a paradigma cultural y, por supuesto, a programa de gobierno.

miércoles, 30 de enero de 2013

SdeH 79 MULTITUDES INTELIGENTES


Usualmente asociamos las motivaciones de las multitudes con  motores primarios del ser humano: el temor, los impulsos sexuales, el afán de lucro o el consumo. En ningún momento vinculamos los comportamientos de las masas con la inteligencia. Evocar “Multitudes humanas” nos conduce a asociarlas con Goebbels, propaganda, manipulación, etc. Sin embargo, este concepto se desdibuja cuando nos aproximamos a lo que se ha dado en denominar la “Web 2.0”, conocida por diversos especialistas como el ámbito de las “multitudes inteligentes”. Denominamos como web 2.0, aquella forma de la Internet que permite la interacción de ésta con los cibernautas a través de conexiones con páginas y entre estos. La web 1.0 solo admitía la existencia de software propietarios y conexiones de e-mail, si bien existían los llamados usenet, donde confluían cibernautas intercambiando informaciones y opiniones sobre temas de interés común. En ese momento, escasas aplicaciones ofrecían espacios abiertos de acceso, escritura y producción de contenidos de valor añadido en forma gratuita. La base de participación de los anteriores productos era muy limitada: correos del staff, formularios de contacto y poco más.  En el reino de los software propietarios, los usuarios éramos relevantes sólo como consumidores. Es a partir de los años 2000, que van cristalizando los frutos de una Internet interactiva, que sirve para crear estructuras sociales multitudinarias que gestan importantes capitales culturales de libre aportación y uso: el software libre, la aparición de otras formas de propiedad – los creative commons – los blogs, formas de comunicación como las que gestan los “mobs” en sus modalidades “flashmobs” y “smartmobs”, el P2P de Napster, la Wikipedia, Facebook, Linkedin, Twitter,etc. Y derivados de ella, los BTL (below the line) en la publicidad y la propaganda. En la web 2.0, nos encontramos como multitudes “inteligentes” contribuyen a crear un “capital social” (un bien colectivo generado por el concurso colectivo como la Wikipedia)
La Web 2.0 ha venido a influir decisivamente en las campañas políticas y en la formación y fermento de grupos sociales activos involucrados en tareas de la más diversa índole: los encontramos en movimientos revolucionarios, en causas ecologistas, etc.
Lo anterior nos lleva a poner en duda la idea implícita en la llamada sociedad de consumo; a saber, que somos seres individuales, en eterna pugna con nuestros congéneres, carentes, por ende, de solidaridad. El espíritu que anima la web2 apuesta precisamente a lo contrario: la solidaridad, la gratuidad, el compartir. Se acerca, en su esencia, al mejor espíritu del anarquismo. Debo decirles que a mi juicio, pocos conceptos han sido tan satanizados y desvirtuados como el de anarquismo. Se ha querido circunscribirlo a una mera postura política de negativismo ante cualquier forma de gobierno. Sin pretender extendernos en el punto, podemos partir de lo expuesto por Kropotkin – su principal teórico – en el sentido de que los seres humanos – como muchas especies de animales – tenemos una tendencia natural a la cooperación, para actuar en grupo, sin que para ello sea necesaria alguna forma de gobierno fuera de los acuerdos que se generen en ese actuar. En ese sentido, la forma más frecuente de organización humana lo constituyen las cooperativas en sus diversas formas, de producción, de consumo, etc. Es evidente que tal sistema es denostado tanto por el capitalismo como por el socialismo en su faceta autoritaria, que tienden a refugiarse en una especie de darwinismo chafa, de eslóganes como la supervivencia del más apto como base de la evolución natural y por ende, del egoísmo, la propiedad y una serie interminable de zarandajas.
Volviendo a nuestro tema y en relación con lo anterior, encontramos que todo lo que se está gestando al amparo de la Web2, está impregnado del espíritu anarquista. Otro tanto acontece con los movimientos ciudadanos, que no presentan estructuras jerárquicas ni se acogen a esquemas preestablecidos. Tienen capacidad organizativa elusiva, instantánea, sin cabezas visibles, que no pueden ser coptadas  por los mecanismos de control tradicionales del Establishment. En resumen, verdaderos dolores de cabeza para los sistemas obsesionados por el control de los ciudadano. Digamos, para concluir, que si existen multitudes inteligentes, pero anarquistas. Tal vez por eso son inteligentes.
Hasta la próxima, amigos-
Para “Señales de Humo”, Emilio Vega Martín.
Enlaces complementarios:



miércoles, 16 de enero de 2013

SdeH 78 Los millonarios patrióticos y otros asegunes financieros.

Allá por los ochentas del siglo pasado, Cross, Elliott y Roy, en un libro titulado “Diseñando el Futuro” se aventuraban a plantear una matriz de futuros alternativos. Los ejes principales que se utilizaban eran, uno, organización centralizada-descentralizada y dos, visiones optimista-pesimista, involucrando factores como la escala de los asentamientos humanos, avance de las tecnologías, control gubernamental y calidad de vida. Dentro de su esquema, ubicaban las propuestas de Iván Illich, Paul Goodman, Skinner, Buckminster Fuller y Marcuse, entre otros. En ninguna de estas propuestas el factor financiero adquiere un peso relevante.
Con anterioridad, para los setentas del mismo siglo, el ciudadano promedio visualizaba un futuro con mejorías crecientes: se alcanzaban avances sustanciales en la llamada “Sociedad de Bienestar”, en lo tocante a sanidad, educación, ocio. Existía movilidad social. Por ello, cabía suponer expectativas futuras dentro de la misma línea. Pero en ningún momento se otorgaba al capital un papel predominante en el futuro del planeta.     
Para este 2013, esa matriz del futuro y las expectativas ciudadanas anteriormente señaladas se desdibujan; se imponen factores como la globalización – el planeta concebido como territorio sin fronteras para el capital, bienes y servicios, con excepción de la mano de obra – el predominio creciente de las empresas y del capital financiero como rectores de la realidad y sociedades humanas, los gobiernos como meros administradores y la inutilidad creciente de los sistemas de gobierno elegidos democráticamente. El Consenso de Washington, la inauguración de la guerra de ricos contra pobres, tal como la denominan Kenneth Galbraith y Warren Buffett, la implantación de la “Sociedad de Consumo” y sus formas de componentes de mercadotecnia y publicidad, han llevado a una concentración creciente del ingreso a favor de las clases opulentas, y a una despolitización social y deterioro de las condiciones de vida y laborales de las mayorías.
Lo llamativo de todo esto es que bajo el mandato de G.W. Bush, se redujeron los impuestos a las clases de mayores ingresos – acción secundada por los países desarrollados, de un modo u otro – bajo la premisa de que generaría un “efecto de goteo” (trickling down) que a través de los incrementos de ingresos en estos tendría como consecuencia inversiones que conllevarían una mayor generación de empleo y bienestar para las clases trabajadoras. Décadas de aplicación de esta política no han generado tales resultados: más bien, han provocado un incremento exacerbado del consumo suntuario y una acumulación de capitales ociosos sin sentido. Capitales que migran a los paraísos fiscales. Los únicos sectores de la economía que experimentan crecimientos son aquellos dedicados al consumo de las clases altas que no son “per se” generadores de un crecimiento económico sustancial para los países.  
Conscientes de tal situación – de que esta concentración del ingreso no conduce al crecimiento económico – un grupo de más de 200 millonarios estadounidenses que ingresan más de 1 millón de dólares anualmente – han creado el grupo que se denomina a sí mismo como “Millonarios Patrióticos”. Sostienen como principal propósito ¡cosa nunca vista! que los grupos de altos ingresos paguen mayores impuestos. El punto de debate al respecto entre millonarios estadounidenses está resultando de interés. Contrasta con lo anterior la situación gestada por Francois Hollande con su pretendida alza impositiva en Francia, que ha tenido como principal detractor al actor Gerard Depardieu, en un caso que se acerca a la tragicomedia al serle entregada a éste por Vladimir Putin la ciudadanía rusa.
Si por casualidad ganan ustedes más de cosa de un millón de dólares anuales – quieren seguir el ejemplo de Depardieu - y no están a gusto con la tasa impositiva que se les aplica y por ello, aspiran a cambiar de país de residencia, en el blog “pasealaredvirtual” les anexamos el enlace en el que se consignan en detalle los siete países fiscalmente más benevolentes con las grandes fortunas: República Checa, Costa Rica, Hong kong, Singapur, Jamaica, San Cristóbal y Nevis e Islas Caymán.
También, en España, les puede ser otorgado un permiso de residencia si adquieren un inmueble con precio de más de 160,000 euros.
Así, como pueden ver, hay que dejar de lado patriotismos y nacionalismos; el dinero es el que manda: bueno y amable será el país que trate bien nuestro capital.
Hasta la próxima amigos.
Para “Señales de Humo”, Emilio Vega Martín.
Enlaces complementarios:
Millonarios alemanes dispuestos a pagar los "impuestos para ricos"

miércoles, 12 de diciembre de 2012

SdeH 77 Fin de Año 2012.


Este fin de año nos está dejando un sabor extraño. Empezando por la toma de posesión de EPN y la secuela de protestas públicas que derivaron en un resultado incierto de vacíos de poder, actores, personajes involucrados y detenciones no muy claras. Lo que sí – tornándonos suspicaces – no dejamos de advertir la presencia de varios componentes análogos en la acción gubernamental que se observan en otras latitudes: criminalización creciente de la protesta pública; introducción de agentes gubernamentales encubiertos en la protesta – si así lo juzgan necesario – para gestar acciones violentas y en general crear un clima de incertidumbre ciudadana, que lleve a los ciudadanos a no involucrarse en actos en vía pública. Medios oficiales que publicitan que aquellos que no asisten a esas protestas, es porque están de acuerdo con el estatus quo. Calladitos y en casita los ciudadanos se ven más bonitos.   
Determinaciones legislativas no consultadas con aquellos que han de padecerlas. Reforma laboral estructural, que es un capítulo más de la saga internacional descrita por Warren Buffet, la tercera fortuna del mundo, como: “Hay una guerra de clases, pero es mi clase, la de los ricos, la que está haciendo la guerra, y la estamos ganando.”
Claro que, para no faltar, la reforma laboral mexicana, tiene su sesgo nacional: la existencia de los sindicatos charros que deben – al parecer – permanecer más o menos intocables. Gestados en su origen como apéndices del propio estamento gubernamental, se han convertido en poderes fácticos bastante difíciles de controlar, estorbos para los nuevos estados de cosas que pasan por la privatización galopante y empequeñecimiento de los organismos públicos. En el caso de la maestra Gordillo y su sindicato, bueno sería que esta invocara a sus asesores, Savater y el Dalai Lama, para salir indemne del atolladero.
Como ya es costumbre en estas fechas decembrinas, los medios nos bombardean con un sinnúmero de noticias banales. De entre ellas, hay varias notas que vale la pena rescatar; una es la designación de Mara Robles como secretaria de Educación del DF: enhorabuena. Otra, de la contratación de Ana Pastor por parte de CNN. Para quien no esté familiarizado con la figura de Ana Pastor, debemos señalar que ha sido una de las figuras más relevantes de la radio y televisión españolas.
Trabajando en la cadena SER y TVE, en esta última, es despedida al asumir el gubernamental PP y sus directivos, la conducción del canal. Su despido es recibido con extrañeza por los principales medios internacionales, dado que ella es considerada la periodista de radio y TV más importante de España. Su despido tiene una rápida secuela: es contratada – casi de inmediato – por la CNN.
Los medios españoles andan de capa caída: El País, publicación enseña del grupo Prisa, entra en crisis, despide a 129 periodistas – con la facilidad que otorga la nueva legislación laboral, a la vez que se hacen públicas las cantidades que devenga Juan Luis Cebrián  Otro texto interesante al respecto
Como ejemplo de un capítulo más de la guerra de ricos contra pobres, léase esta entrevista ficción hecha al propio Cebrián, por favor, no se la pierdan. La crisis del grupo Prisa, también ha venido a repercutir en México, en su filial W Radio.
Con un espíritu navideño bastante mediocre..la estable industria naïf de la producción de nacimientos se ve conmocionada por la declaración de Benedicto XVI de que el buey y el asno no existieron en el pesebre original. En este mundo globalizado, de la deslocalización laboral, sorprendentemente, la estadounidense Apple anuncia, con bombo y platillo, que va a instalar una planta de producción en el propio territorio de los EEUU. ¿Quién pudiera creerlo?
Deseándoles una feliz navidad y un próspero Año Nuevo 2013, hasta la próxima, amigos.
Para “Señales de Humo”,
Emilio Vega Martín.

jueves, 29 de noviembre de 2012

SdeH 76 El Buen fin… del Consumo permanente.

En estos días, se nos ha atosigado con un programa de promoción de ventas denominado “el buen fin”. Programa pueril – que me perdonen los niños – que tiene, como fin oculto, con nuestra inocente complicidad, el resolver la saturación creciente de inventarios que afrontan las transnacionales resultado de la aminoración del ritmo del crecimiento económico. Entonces, el consumo es – para los economistas neoliberales – la solución a la atonía económica reinante. En síntesis, un llamado a seguir explotando el insaciable afán de consumo, que según ellos, late en el interior de todos nosotros.
Resulta lamentable que el Gobierno auspicie el denominado programa del “Buen Fin” simultáneamente a la instauración de la llamada “Reforma Laboral” que busca convertir el trabajo asalariado en una réplica del capitalismo industrial del siglo XIX. Abaratamiento de la mano de obra; desaparición de prestaciones; contratación por empresas externas (outsourcing) que releva a la empresa de obligaciones patronales. A la vez que mantiene intocado el sistema mafioso sindical.
Pero lo central, es que nos mantengamos dentro del clima de la sociedad de consumo; que pasemos por alto de dónde obtengamos los recursos necesarios para mantener nuestro afán como consumidores.
Lo especial en todo esto es que el incremento de consumo no parece llevarnos a soluciones social ni ecológicamente sustentables. Sano al respecto es plantearse las conclusiones a que llegan diversos estudios respecto a las limitaciones del crecimiento planetario.
Lo llamativo es que nosotros – los mayores de 40 años – fuimos educados – al parecer - bajo otras reglas respecto al consumo; para visualizarlas, no hay como remitirnos a un texto de Eduardo Galeano, titulado: “Para mayores de 40”. Creo que tuvimos la fortuna – o la desgracia, no sabemos – de no haber sido amamantados por los sofisticados mecanismos de medios y publicidad que corren en estos tiempos. Tuvimos – por decirlo así – una educación rupestre en la materia, que ahora nos hace ver como anticuados, demodés, outsiders.
Dice Eduardo Galeano respecto al nivel de consumo actual: “Lo que me pasa es que no consigo andar por el mundo tirando cosas y cambiándolas por el modelo siguiente sólo porque a alguien se le ocurre agregarle una función o achicarlo un poco”.
Y respecto a lo desechable de los objetos: ¡Se entregaron inescrupulosamente a los desechables! Si, ya lo sé. A nuestra generación siempre le costó tirar. ¡Ni los desechos nos resultaron muy desechables! Y así anduvimos por las calles guardando los mocos en el pañuelo de tela del bolsillo.
¡¡¡Nooo!!! Yo no digo que eso era mejor. Lo que digo es que en algún momento me distraje, me caí del mundo y ahora no sé por dónde se entra. Lo más probable es que lo de ahora esté bien, eso no lo discuto. Lo que pasa es que no consigo cambiar el equipo de música una vez por año, el celular cada tres meses o el monitor de la computadora todas las Navidades.
¡Es que vengo de un tiempo en el que las cosas se compraban para toda la vida!
¡Es más!
¡Se compraban para la vida de los que venían después!
La gente heredaba relojes de pared, juegos de copas, vajillas y hasta palanganas de loza.
¡¡Nos están fastidiando! ! ¡¡Yo los descubrí!! ¡¡Lo hacen adrede!! Todo se rompe, se gasta, se oxida, se quiebra o se consume al poco tiempo para que tengamos que cambiarlo. Nada se repara. Lo obsoleto es de fábrica.
Todo se tira, todo se desecha y, mientras tanto, producimos más y más y más basura.
El otro día leí que se produjo más basura en los últimos 40 años que en toda la historia de la humanidad.
De 'por ahí' vengo yo. Y no es que haya sido mejor. Es que no es fácil para un pobre tipo al que lo educaron con el 'guarde y guarde que alguna vez puede servir para algo', pasarse al 'compre y tire que ya se viene el modelo nuevo'.
Mi cabeza no resiste tanto.
Ahora mis parientes y los hijos de mis amigos no sólo cambian de celular una vez por semana, sino que, además, cambian el número, la dirección electrónica y hasta la dirección real Hasta aquí con el texto de Galeano, que recomendamos ampliamente.
Yo, acorde con Galeano, tengo un hornito eléctrico comprado hace 25 años, que con pequeñas reparaciones efectuadas en un changarro de Santa Tere, se mantiene apto. Los que efectúan tales reparaciones, me recomiendan que por ningún concepto vaya a reemplazarlo por uno actual porque esos sí son verdaderamente desechables.
Concebirnos exclusivamente como una sociedad centrada en el consumo es notoriamente irracional. No tenemos más opción que el consumo frugal y responsable, resultante de una sociedad igualitaria y democrática. Pugnemos por el buen fin de la sociedad de consumo.
Hasta la próxima, amigos.
Para “Señales de Humo”
Emilio Vega Martín.



Enlaces recomendados:
http://juanserrateo.blogspot.es/

miércoles, 7 de noviembre de 2012

SdeH 75 En estos días de muertos.


En estos días de Muertos, no puedo menos que pensar en nuestra finitud y a la vez, en el milagro de que estemos aquí, vivos.  Y en torno a ello, no puedo sino considerar qué triste concepto de la muerte el de esta cultura occidental narcisista contemporánea: el terror a la muerte fruto de reducir el universo al estrecho y ridículo ámbito del propio yo; pánico a la muerte que se traduce en el pretender a toda costa el conservar la apariencia juvenil como si ésta fuera un antídoto, un conjuro contra nuestra propia e inexorable finitud; el pánico a las arrugas, el denostar y marginar a los mayores, en los que vemos los retratos anticipados de nuestro propio futuro, miedo que nos lleva a despojar a la ancianidad de toda virtud; el pretender conservar la vida a toda costa, aunque sea una seudo vida, antinatural, de despojos humanos; el creer que después de nuestra muerte ya nada importa, sin entender que estamos aquí  formando parte de la cadena infinita de la vida. Visión occidental estrecha de nuestro breve paso por la tierra, que explica los aberrantes resultados de la economía actual y la depredación ecológica del planeta. Después de nosotros, el diluvio.   Gracias a Dios que en México, a través del culto a los Muertos, de nuestras tradiciones populares, seguimos conservando ese sentido de relación generacional, de valor profundo que en el Halloween mercantil se despoja de todo sentido de trascendencia.
De lo único que tenemos absoluta certeza, es de lo que la cultura occidental denomina nuestra muerte. Y la vida es riesgo; hablando a título personal pudiendo haber llegado mi deceso así, como llega, sin aviso, mucho antes, he alcanzado una edad que en otra época hubiera sido un exceso de longevidad.
     Considero que he tenido una existencia feliz. Estar aquí, vivo, puede considerarse un verdadero milagro; haber sorteado campos de concentración, enfermedades y privaciones solo puede deberse a la profunda fuerza de la vida.
¿Por qué tener miedo a la muerte? Tal vez, solo sea la reacción natural, instintiva, de dejar de existir como la entidad que ahora reconozco como mi persona; pero más allá de esto, seguiré incorporado a la trama de la vida. La muerte no es el final; es nuestra reintegración al ciclo eterno de la vida. Es cumplir con nuestro papel entre los que nos antecedieron y los que nos sucederán.
La idea de morir no me entristece: es mas, me llena de paz; he cumplido con mi papel generacional, debo de dejar lugar a mi hijo; no obstante  seguiré aquí, hermosamente ubicado, en sus genes, en el litoral donde esparcirán mis cenizas; serviré tal vez, de nutriente a una planta, a las algas, moluscos o peces que viven entre las rocas y seguiré así, hermosamente enlazado con la trama infinita de la vida: serviré de puente entre toda la vida que que me antecedió y que llevo conmigo y las generaciones futuras de animales y plantas y tal vez, si mis células tienen memoria tal vez también tengan conciencia y yo pueda verme a mí mismo como parte de otro ser. Y no sé si las ideas o los sentimientos sean alguna otra forma de materia; al menos, sabemos que ellos pueden dejar huella en los seres vivos. Así, puedo haber dejado algo de mí en mis semejantes; algo de lo bueno que haya podido darles.
Entonces, creer que se está solo, es algo triste y fútil porque Yo  soy mas que yo; soy el receptáculo de generaciones anteriores, soy un crisol de razas; llevo a mis ancestros conmigo. Mis ancestros ven a través de mi y pueblan mis sueños con consejos, con sus experiencias vividas; siento a veces que llevo a mi abuelo conmigo; si no, ¿cómo explicar esa familiaridad, ese sabor de “dèja vu” que me asalta ante lugares que visito por primera vez?¿Y ese amor por aromas y colores nuevos?¿Cómo explicarlos? Ellos -mis ancestros- ven a través de mis ojos, así como yo veré a través de los ojos de mi hijo; perviviré a través de su sentir, de su vida.
No puede haber tristeza en todo esto; solo el placer de haber cumplido con una parte del ciclo eterno de la vida; hemos estado aquí desde siempre y seguiremos, formando parte de esa pirámide infinita de las generaciones, al servicio de ese milagro pleno de azares que es la vida; de ese fruto del azar biológico que es el género humano, que medra y pervive en este minúsculo planeta perdido en la inmensidad del Universo.
Para “Señales de Humo”
Emilio Vega Martín.